ETAPAS DEL DUELO EN UNA SEPARACIÓN

 

Siguiendo el artículo anterior y  cuando la decisión de separación ya esta tomada, iremos transitando por diferentes emociones. Identificarlas y saber que es natural todo lo que nos pasa nos ayuda a ir cerrando etapas sanamente.

 

La primera fase es la negación. Aún estamos en shock, hacemos como si no hubiera pasado nada, como si no fuera verdad, ¡todo es un sueño!|… creemos que en cualquier momento todo volverá a la normalidad. Generalmente en esta fase aún no hay una separación de espacio físico  y nos agarramos a cualquier pequeño detalle con la esperanza de que no nos dejen, de que nada cambie. Si esta etapa se alarga, los dos viviendo bajo el mismo techo, el sentimiento de culpa del que abandona cada vez es más alto y el que es dejado se apoya en este sentimiento victimizándose y suplicando no ser dejado, con el consiguiente deterioro de la autoestima de ambos. También, puede suceder que después de recibir la noticia, si comparten la misma vivienda, las discusiones y el malestar se incrementen rápidamente.

 

 La segunda fase es de enfado, ira, rabia… hacia el otro y quizás hacia uno mismo, dónde se buscan las razones, las explicaciones… donde buscas aliados para que te confirmen el daño que te ha causado “esa mala persona”  (que hasta ayer había sido todo en tu vida). Es necesario pasar esta fase de ira donde te ayudará a poner distancia emocional, donde podrás sentir que quizás no todo era tan bonito, que había "algo" que fallaba y podremos ir viendo la relación desde otra perspectiva.

 

            En la tercera fase experimentaremos el dolor, la tristeza, la pena, el vacío, la soledad... es muy importante transitar por todo este revoltijo de sentimientos. Es el momento de estar recogido con uno mismo, abrazar todos estos sentimientos para sanar. Es en  esta fase donde eres más consciente de la ruptura, de que tu mundo a cambiado, de que ya no está a tu lado.  En esta etapa de vacío y soledad, habrá momentos que te sientas mejor, que empieces a salir con amigos... y es fácil que se cruce en tu camino “alguien”  pero es una mala decisión, no puede ser un buen amor si viene para cubrir una necesidad tuya. Se ha de transitar por ese dolor, por ese vacío que ha dejado la persona que ya no está, aprender a estar sola y disfrutar de esos momentos que pasas con amigos.

 

            La cuarta fase es la aceptación, es la etapa que nos libera, que nos permite abrir el corazón a nuestra nueva vida, a fijar objetivos con nuestra fuerza, a compartir aficiones y a relacionarnos. Podemos hablar de lo que nos ocurrió sin emocionarnos, dar las gracias por estar viviendo una etapa que nos gusta, que nos hace sentir bien, que nos da fuerza para seguir adelante con nuestra vida y con ilusión. En esta etapa ya estamos preparados para tener una nueva relación de pareja y entusiasmarnos con un nuevo proyecto de vida.

 

            Aunque a veces la separación parezca que ahogue o apriete demasiado, dicen que de amor ya no se muere. Que todos, y hasta en las peores condiciones posibles, podemos superar una ruptura sentimental, sólo hay que aceptarlo, y decidir empezar de nuevo.

 

                  No pidas amor a quien ya no quiere estar contigo 

    

 

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